Cuento: Un Ciego con Luz

AUTOR: DESCONOCIDO

Guno era ciego de nacimiento. Había nacido en la antigua Fez, en el reino de Marruecos, hace cientos de años.

Guno conocía palmo a palmo las calles de su ciudad: cada esquina, cada rincón, cada escalón, cada hueco en el empedrado eran reconocidos por su largo bastón de ciego y transitaba con seguridad entre los vericuetos de las callejuelas estrechas e intrincadas.

Era reconocido por su gran bondad y sabiduría. Todos lo querían y recurrían a él en busca de consejo. Lo único que llamaba poderosamente la atención de sus vecinos era el hecho de que acostumbraba a transitar, hasta altas horas de la noche, con una lámpara de aceite encendida en su mano izquierda. Por no incomodarlo, nadie se atrevía a preguntarle el motivo de tal actitud.

La ciudad se tornaba muy oscura en noches sin luna como aquella…

Un amigo se acercó hasta Guno y le preguntó con curiosidad:

– ¿Qué haces, Guno, con una lámpara en la mano, si tu no ves?…

-Es que yo no llevo la lámpara para ver mi camino; conozco la oscuridad de estas calles. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí…

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