Cuento: Mujer en la lluvia

Mujer en la lluvia AUTOR: MARTHA LÓPEZ

Manejaba con prisa, casi con angustia y, al detenerme en el semáforo en rojo, la vi. Entonces me envolvió un silencio como de vacío. Era ella. Su figura al final de la calle, vestida impecable desde la punta del paraguas hasta las botas que calzaban sus largas piernas, deslumbraba en ese día lluvioso y gris.

El agua caía con fuerza, pero estoy seguro de que no se atrevía a tocarla. “La amo”, sentí. “La odio”, pensé. Contemplarla me traía a la mente los días lejanos de risas y amor compartido. Mis dedos casi podían sentir el tacto de su piel, suave y firme como una diosa esculpida en mármol blanco. Sentí su aroma envolverme como antes.

Recibir su llamada había sido como ser abrazado por el sol en medio de ese invierno. Me sorprendió escuchar su voz arrepentida, suplicando ese encuentro. ¡Había esperado tantos meses esa llamada! Meses huecos, desesperados y negros, a los que, sin embargo, me había terminado por acostumbrar y toleraba por familiaridad.

El ruido del claxon que tocó insistentemente el automóvil detrás de mí para indicarme que la luz había cambiado, fue lo que rompió el dique del silencio y todos los sonidos me invadieron a la vez: los gritos, los portazos, el llanto, las mentiras. Hasta el dolor emitió su sonido agudo y largo y me hizo recordar el motivo de que ella estuviera ahora ahí, tan lejos y a la vez tan cerca de mí.

Entonces pude ver con claridad que en esa calle estaba mi destino. No habría otros cien metros que tuvieran la misma importancia para mi vida que esos. Tenía solo esa distancia para decidir lo que sería mi futuro. ¡Volver a ser parte de su vida! Volver a ser parte de su vida.

Avancé despacio. La lluvia caía más fuerte ahora y apenas podía distinguirla entre las gotas que llenaban mi vista. Al acercarme, creo que me reconoció, pero yo dejé de ver su rostro al aumentar la velocidad de mi auto. Solo pude ver un inmenso abanico de agua que se levantó a mi lado al pasar. No sé si el agua se atrevió entonces a tocarla, pero supongo que si.

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