El Día de la Mujer

Dia de la Mujer A

Hola Queridas,

Fíjense que quería felicitarlas en el Día Internacional de la Mujer y dedicarles algunas palabras alentadoras sobre nuestro género. Sin embargo, a la hora de cuestionarme sobre lo que significa para mí ser mujer, me encontré ante una hoja en blanco.

Claro, siempre podemos decir que somos poseedoras de la capacidad de dar la vida y sin duda es un don maravilloso que además nos brinda el beneficio de poder chantajear a nuestros hijos para siempre (¿Estuve 45 horas en trabajo de parto para que me hables así?) Sin embargo, estoy segura de que si somos sinceras, más de una quisiera trasladarle las estrías a nuestros adorables mariditos, por no hablar de los kilos de más, las várices, hemorroides, y el recuerdo oculto en el fondo de nuestro subconsciente de haber brindado un espectáculo nudista y gratis a un grupo de estudiantes de medicina.

¿Qué significa entonces ser mujer? Descartemos lo obvio. La cocina ya hace mucho que pasó a ser territorio masculino. Lo siento. Por más bien que cocines, siempre estará un chef en la televisión haciéndote sentir culpable de haber hecho otra vez picadillo en lugar de “consentir a tu familia” con esa deliciosa y sencillísima receta de chiles poblanos rellenos de cangrejo con tofu al ajillo en un espejo de salsa de mango con vino blanco. Aparte su cocina está impecable y es modernísima.

Otro territorio perdido es el de las estéticas y spas. Ahora los “metros” no solo abarrotan estos lugares sino que hasta los han mejorado al grado que hay que arreglarse para irse a arreglar. No me juzguen mal, no es que yo tenga algo en contra de que ellos quieran verse bien. Lo único malo es que antes, el lugar en el que te ponían picos de aluminio en la cabeza,  tubos, cera y todo lo que te hacía lucir “naturalmente bella” era privado y ahora es “open house” y, digo, hay formas. La última vez que estuve bajo una de esas secadoras usadas en los pica piedra que usan en mi salón, se sentó junto a mi un jovencito de alrededor de 18 años y les juro que no podía dejar de reírse. Le doy como mérito que al menos trataba de disimular. Pobre.

En otros términos pero igual de perdido tenemos el asunto de la sensibilidad. Hasta hace poco, la frase “estoy depre” era de exclusividad femenina. ¿Pero ahora? La persona (obviamente mujer) a quien se le ocurrió decir que los hombres debían ponerse en contacto con su lado femenino, derrumbó un dique nunca previsto y con consecuencias que aún no hemos empezado a comprender. Puedo ver el beneficio de esta teoría, no me malinterpreten, pero no deja de sorprenderme escuchar a un habitante de Marte hablar el lenguaje de Venus y sobre todo si trae luces en el pelo y a él no se le nota la raíz.

Entonces ¿qué es lo que debemos celebrar en este Día de la Mujer? ¿Qué nos hace únicas? ¿La discriminación constante que se hace de nosotras en todas las áreas? ¿El tener que escuchar chisteos y siseos por la calle? ¿La predestinación de ir por el mundo con una fragilidad indigna de otras hembras de la creación? (Una leona no requiere ayuda para cargar el mandado.) ¿Qué, mujeres, qué?

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, vuelvo a comprobar la importancia de ser consideradas primero y ante todo como Seres Humanos: valiosos y dignos de respeto por el simple hecho de existir. Que decidamos ir taconeando por la calle en lugar de simplemente caminar es una decisión personal que no nos da ni nos quita importancia.

O sea que, amigas mías, les deseo un hermoso día, hoy y siempre y cuando vean a alguien por la calle moviendo la cadera al caminar, bríndenle su mejor sonrisa para que sienta su valor. Bueno, valdría la pena asegurarse primero de que sea mujer…

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