Amor Incondicional Contigo

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Si entráramos a una regadera en la que solamente se nos mojaran las partes de nuestro cuerpo que nos gustan ¿qué porcentaje de nosotros permanecería seco? Y si nos dieran un espejo en el que se pudiera ver nuestra prudencia, egoísmo o disciplina ¿nos gustaría asomarnos?

Nos amamos, es cierto, el problema es que no lo hacemos incondicionalmente. En algún momento de nuestra infancia se nos dijo que para ser amados, había que cumplir algunos requisitos. Lo que esto hizo es que no nos consideráramos dignos de ser amados como somos, por el simple hecho de existir, sino que aprendimos que el amor era producto del esfuerzo y de qué tanto podíamos moldearnos a un ideal determinado.

Para colmo, vivimos en un mundo con esquizofrenia espiritual. Se nos dice que hay un poder infinito y amoroso en el universo, el nombre es lo de menos aunque yo le llamo Dios, pero para poder acceder a ese amor hay que “portarnos bien”. ¡No nos damos cuenta de la enorme contradicción que esto conlleva! Podemos creer que Dios es infinitamente misericordioso o no, pero no podemos creer que lo sea si nos condiciona su amor. Esa locura nos contagia la vida diaria y nos enseña que el amor es exigente y complicado de conseguir.

Y ¿por qué es importante este “amor incondicional” a nosotros mismos? Porque ese es en realidad el único amor que hay. Esa es y será la medida y el límite con el que podremos amar a los demás. Si notas que te cuesta relacionarte de forma profunda, si te sientes solo o distante en tus relaciones o si te molesta el contacto físico y los “apapachos”, puede ser que este sea el freno de mano que traes puesto.

La solución a esto puede llegar en un segundo, o puede tardar toda la vida. Depende de cuánto estemos dispuestos a cuestionar nuestras ideas acerca de lo que creemos que es digno de ser amado. En realidad, todos tenemos razones de sobra para ser como somos. Cuando tomamos en nuestras manos a un bebé recién nacido, no le exigimos que se comporte de alguna manera o que tenga un tipo de cuerpo para poder sentir ternura hacia él. Instintivamente lo tomamos con cuidado y lo acercamos a nuestro corazón y sonreímos. Tenemos la creencia de que los bebés son perfectos como son y que son dignos de amor y caricias hagan lo que hagan. Que maravilloso sería si cambiamos las críticas automáticas y la exigencia hacia nosotros mismos por creer que también somos dignos de amor y ternura así como somos. Es sólo cuestión de sustituir una creencia por otra: mucho más liberadora y nutriente.

Mi invitación esta semana para ti es practicar el amor hacia ti mismo y te propongo esta forma: observa la manera como te hablas y lo que te dices y detén cualquier pensamiento ofensivo o hiriente. En cambio, abrázate, aunque sea a solas,  y piensa con amor lo que te gustaría decirle a un niño pequeño e indefenso en tu lugar. Al hacerlo, se vale reír y se vale llorar… sobre todo, se vale ser feliz.

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One Comment

  1. Sabios consejos, amarte tal como eres en tus virtudes y perdonarte en tus defectos es la manera mas sana de vivir

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