Cinco Puntadas

Cinco puntadas 2

Había sido solo un golpe, requeriría algunas puntadas pero mi hijo estaba bien y aún así, entré al hospital agitada. En las salitas de emergencia se veían pies descalzos y rostros preocupados que hablaban en susurros. Pasé sin querer ver y sin poder evitarlo.

La enfermera nos condujo al cubículo que estaba al final del pasillo, pasado junto a un policía que nos miró con desconfianza. ¿Será tal vez su gesto habitual y mi nerviosismo lo hizo parecer así? Amablemente, me ensartó un par de formas para llenar en la mano y revisó al herido. Necesitaba varias puntadas pero el doctor tardaría una hora en llegar.

Una hora da para mucho en un hospital. Las tienditas de regalos sólo nos entretuvieron unos minutos. Caminamos por un café a la cafetería, donde familiares de pacientes comen en silencio junto a médicos y enfermeras. No se ve contacto entre ellos, como si en este lugar neutral no fuera permitido hablar de la guerra. Cada uno come con los de su propio bando.

Regresamos por pasillos laberínticos, encontrando camillas ocupadas y doctores hablando con parejas afuera de las puertas explicando algo, que seguramente no se alcanzaba a comprender por completo. Tome a mi hijo de la mano, no sé si para cuidarlo o para que él me cuidara a mí. Y en todo ese tiempo, solo una palabra resonaba en mi cabeza: gracias.

Gracias por los que sobreviven, por los que desde la silla de ruedas, consuelan a sus hijos. Gracias por las miradas amables, por los que rezan y por los que logran seguir siendo humanos en ese campo de batalla pintado de blanco. Gracias por las vendas, los tubos, los hilos, las manos que curan y las miradas que saben qué hacer.

El doctor tenía sentido del humor, y despejó el ánimo. Cinco puntadas y salimos rechinando. El cielo me pareció más azul y el sol más brillante. Comprendí. Por un segundo, comprendí enteramente el objetivo de las dificultades. Valorando más que nunca la vida, dije un último gracias por dentro y mi hijo, casi al mismo tiempo me dijo quedito: “Gracias, ma”.

 

Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *