¿Somos generosos?

Generosidad 2

Vengo llegando de la junta de colonos de la colonia donde vivo. En ella, observé a cinco hombres presentar reportes financieros y de actividades que habían realizado durante el año pasado, actividades que sin duda les tomaron muchas horas de trabajo absolutamente voluntario por el bien de sí mismos y de todos sus vecinos. ¿Qué provoca esa generosidad?

Pero les doy otro ejemplo: una compañera de clase, nos regaló a todas una cajita de acrílico con frases para ayudarnos a aprender mejor el tema. Fue un gesto inmenso en cuanto a que no había ninguna razón para que lo hiciera, nadie se lo había pedido, incluso nadie había pensado en lo útil que era hasta que ella nos la regaló. Ella simplemente quiso hacerlo para sí misma y pensó que a todas nos gustaría y, con esa sencillez, puso manos a la obra. No saben lo que me ha servido su gesto.

¿Qué motiva a una persona a hacer eso? Científicos del mundo, como los del departamento de sociología de Notre Dame (EUA) con su programa “La ciencia de la generosidad” llevan a cabo profundas investigaciones para identificar las causas de que las personas podamos o no ser generosas con los demás.

Para estudiar este tema, se han diseñado ingeniosos experimentos. En 1982, tres científicos con nombres muy complicados desarrollaron los llamados “Economic games” o juegos económicos. Uno de ellos es un experimento en el que a una persona se le dan 10 dólares y tiene que decidir si le da algo, nada o todo a otra persona que no puede verlo, que nunca va a saber quién es y a quien nunca va a ver. Tómate un momento para pensar qué harías tu. Los resultados del experimento mostraron que las personas en promedio daban entre dos y tres dólares al extraño desconocido. Algunos economistas, psicólogos y sociólogos sugieren que esto es porque somos generosos de nacimiento pero hay otras explicaciones.

El Dr. Paul Bloom de la universidad de Yale, en su curso de “Moralidad para la vida diaria”, no resuelve la cuestión. Él asegura que mientras algunos estudiosos del tema han probado que todos tenemos un sentido innato de lo que está bien y lo que está mal independientemente de nuestra cultura o edad, otros científicos aseguran demostrar que somos generosos con otros solamente porque la generosidad está al servicio de nuestros propios intereses: necesitamos lazos que nos unan a una comunidad para sobrevivir y por eso nos interesa crearlos mediante intercambios positivos.

¿Qué opinas tu? ¿Será tan importante encontrar las razones para la generosidad? La realidad es que existen personas realmente dadivosas con su tiempo y sus bienes, como muestran los dos ejemplos que expongo al principio, entre muchos otros que tengo la fortuna de conocer. El que esas personas hayan obtenido, o no, un beneficio personal del acto magnánimo que realizaron no elimina el hecho de que también beneficiaron a otros al mismo tiempo.

Quisiera presentar ahora un caso distinto: hace unos meses, me encontré a una señora que asistía conmigo a prestar algunos servicios a una comunidad desfavorecida. La extrañábamos, pues había dejado de ir y hacía una labor extraordinaria de orientación y acompañamiento. Al preguntarle el motivo de su ausencia, me dijo que había recibido tantos elogios y muestras de gratitud por su labor, que le daba miedo estar alimentando su ego con esa actividad y temía convertirse en una persona soberbia si seguía contribuyendo con esa causa. Como dicen en el rancho: “mucho fuego en el corazón, llena de humo la cabeza”.

Una señora a quien admiro mucho me dijo un día: “Martha, en esta vida se nos pide esfuerzo, no perfección”. Creo que lo mismo puede aplicarse a esta discusión sobre la generosidad: si vamos a pedir una prueba de absoluta generosidad para poder aceptarla, tal vez no vayamos a encontrarla en todas las personas. Y seguramente saldremos todos perdiendo por ello.

Apreciando la generosidad humana, que por ser humana es imperfecta, podremos recibirla como el regalo que es y podremos, por supuesto, practicarla nosotros también. A quienes se atrevieron a regalarme su tiempo y cariño en los gestos que arriba describo les digo, de corazón: ¡Gracias!

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2 Comments

  1. Maria teresa de jesus

    Buenas tardes, yo si creo que hay algo innato que hace que algunas personas sean generosas, !! El ejemplo mas inmediato es mi padre, que toda la vida se preocupo por los demas, y le encantaba dar, ahora a sus 91 años, sigue siendo ejemplo de generosidad!
    Si se esta comiendo un platano, no puedo no ofrecerte varias veces que tomes un pedazo!!
    Lo amo, por du sencilkez y enseñananzas!

    • Muchas gracias por compartirme tu testimonio. Sin duda, estos ejemplos de vida son los que enriquecen más el debate. Saludos!

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