¿Y quién se supone que soy yo?

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Me platicó una amiga que su hijo de cinco años estaba molestando a otros niños en el colegio. Para ayudarlo a entender las consecuencias negativas de su conducta, le contó un cuento de un conejo que molestaba a otros animales del bosque. Al terminar la narración, sin embargo, su hijo la miró fijamente a los ojos y le preguntó: “Mami, ¿y quién se supone que soy yo?”

Yo me doy cuenta de que esto nos pasa también a los no tan niños. Tenemos alguna dificultad con algo o alguien y, al observar la situación nos miramos en total confusión y no logramos entender nuestra participación en el asunto. Usualmente pensamos que los otros son los únicos responsables de un problema, pero aun cuando estemos dispuestos a aceptar nuestra parte, nos cuesta verla.

Aquí es donde aplica tomar una cucharada del amargo pero liberador jarabe del autoconocimiento. Amargo porque a veces es doloroso encontrar algo en nosotros mismos que no nos gustaría ser o tener; pero liberador porque sólo si lo vemos, podemos cambiarlo. El autoconocimiento me parece esencial para todos los que queremos vivir mejor e incluso la OMS lo considera como una de las diez herramientas esenciales para la vida.

¿Por dónde empezar? Jorge Bucay tiene un maravilloso cuento llamado ¿Quién eres? que publico esta semana en el blog y que puede ayudarnos a empezar a pensar, pero además aquí les comparto tres herramientas muy útiles para lograr tener una visión más completa de quiénes somos:

1. Escribir

Este ejercicio consiste en tomar una hoja y un lápiz y empezar a escribir todas las descripciones sobre ustedes que se les ocurran. También escriban sus gustos, sus valores, sus creencias, sus sueños, sus emociones, sus deseos, sus miedos y todo lo que les venga a la cabeza sobre ustedes mismos. Tómense su tiempo y háganlo despacio.

Después de unos días, revisen la lista y perciban cómo se sienten con ella. Recuerden que esto es personal y consideren sólo sus propios sentimientos y opiniones, no las de otros. ¿Qué les gusta? ¿Qué les incomoda? ¿Qué quisieran cambiar? Al hacer conciencia de algo que quisiéramos hacer diferente, podemos hacer un plan de acción para lograrlo.

2. Hablar

Elijan a alguien de su confianza y compartan con ellos su lista. Pídanle que les dé una retroalimentación sincera de lo que ellos piensan y si agregarían o cambiarían algo de ella. Intenten estar abiertos a los comentarios, aunque no estén de acuerdo y tomen nota de lo que les resulte interesante. Independientemente de que les guste o no lo que escuchen, reciban esta experiencia como una oportunidad de saber más sobre ustedes mismos y agradézcanlo. Después, decidan si algo de lo que escucharon también los mueve a tomar alguna acción de cambio.

3. Mirar

Este ejercicio es más profundo y a mucha gente le puede resultar incómodo, sin embargo, es muy poderoso y los animo a hacerlo, aunque les tome varios intentos. Consiste en elegir un momento tranquilo y un espejo frente al que puedan estar a solas y relajados y simplemente mirarse a los ojos por un rato.

Después de un tiempo, si se miran a los ojos fijamente, puede ser que sientan una conexión muy importante con ese reflejo de ustedes mismos que los observa. Se podrán dar cuenta de quiénes son y sentirán como si encontraran a un amigo perdido, alguien a quien aman y con quien se sienten muy bien. Eso los ayudará a valorarse más y fortalecerá su autoestima de manera que sientan mayor fuerza para seguir conociéndose y creciendo.

Hay una importante advertencia antes de empezar: estos ejercicios son para valorarnos y para apreciar más quienes somos, son para sumar recursos y ampliar nuestra mirada. Si les cuesta trabajo ver lo positivo, si creen que tienen baja autoestima o si empiezan a sentir angustia, es mejor hacerlos acompañado de alguien con una visión más objetiva.

Y ahora sí, ¡a empezar!

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