Amor del Bueno

Amor del Bueno

¿Les ha pasado que escuchan algo o aprenden sobre un tema y de pronto lo ven en todas partes? Algunos definen este fenómeno como Ilusión de Frecuencia y ha sido estudiado por psicólogos y sociólogos durante años. Otros estudiosos, sin embargo, le llaman “sincronías” y se refieren a repeticiones de un mensaje que la vida intenta enseñarte en ese momento.

Sea una u otra explicación, lo cierto es que, desde hace varios meses, esto me ha ocurrido con el tema del amor propio. Ese tema que suena tan vano, tan superficial y tan conocido que ya lo damos por hecho, es mucho más profundo de lo que yo antes creía y afecta nuestra vida en todas las maneras importantes. ¿Qué significa realmente amarse a sí mismo?

Esta semana, una persona me hablaba de la enfermedad de su madre y de cómo la conmovía verla postrada en cama tan vulnerable. Después de hablar un rato de la inminencia de la muerte que se sospechaba, hizo una pausa y luego, casi de repente, me hizo esta pregunta: ¿y ahora quién me va a querer?

Sus palabras parecieron caer a un abismo y nos quedamos viendo en silencio.

Víctor Frankl, creador de la Logoterapia, afirma que el sentido de nuestra vida debe estar en algo no perecedero, porque si ponemos el sentido de todo lo que somos y hacemos en una persona, una cosa o una situación determinada, estaremos condenados a perderlo. Las circunstancias de la vida son tan cambiantes que no podrían sostener el peso de la razón de nuestra existencia.

Incluso Frankl cuenta de personas que vivieron con él la terrible experiencia de los campos de concentración y no sobrevivieron porque ponían el sentido de su vida en alguna persona o acontecimiento como, por ejemplo, encontrar a algún familiar. Cuando se enteraban que éste había muerto, perdían toda fuerza y fallecían a los pocos días.

Pienso que con el amor propio pasa algo parecido. Sin duda los padres son un referente personal importantísimo y, para muchos, el más claro ejemplo de la aceptación incondicional; pero si ponemos en ellos el único amor que puede sostenernos, la vida nos lo quitará. Si ellos o son nuestra única fuente de amor incondicional, la perderemos y lo mismo sucederá si dependemos emocionalmente de cualquier otra persona.

La alternativa a esto es desarrollar un sano amor propio. El problema es que solemos ser muy exigentes para amarnos porque nos comparamos con los rasgos sobresalientes de otros a quienes admiramos. Usualmente no vemos la película completa de la vida de una persona exitosa o muy bella, sólo vemos su rasgo envidiable y nos juzgamos contra éste. Como consecuencia, queremos tener todas las cualidades admirables de los demás y ninguno de sus defectos, lo cual es imposible y nos hace sentirnos poco dignos de amor.

En este mes de febrero, en el que vemos corazones rojos por todas partes, que bueno será que le dediquemos un poco de tiempo a revisar cómo andamos en el único amor que puede sostenernos siempre y la fuente de nuestra capacidad de amar a los demás: el amor que nos tenemos a nosotros mismos. ¡Se vale enamorarse!

4 Cosas que Debes Saber de Ti

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He puesto un ejercicio a varios de mis grupos de alumnos que siempre me deja aprendizajes. Se trata de escribir una lista de 50 cosas sobre ti mismo. No hay requisito sobre lo que quieras mencionar, puede ser interno, externo, físico, emocional, etc. La única regla es que tienen que ser sobre ti: 50 cosas que ayuden a describirte.

Algunas personas escriben de prisa, una línea tras otra hasta llegar al final, incluso hay veces que podrían seguir escribiendo. Hay otras que escriben despacio, meditando cada punto. Sin embargo, me he dado cuenta de que algunas personas se detienen después de unas cuantas frases porque no tienen suficiente conocimiento sobre cómo son.

No deja de provocarme ansiedad el hecho de que haya tantos seres humanos con ese grado de desconocimiento personal tomando decisiones sobre sus vidas, las de sus hijos, las de sus empleados y hasta las de su comunidad entera. ¿Qué herramientas tienen realmente para decidir?

Ya lo dijo Galileo Galilei hace cientos de años: “La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.” Es necesario saber cómo somos, qué nos gusta y qué queremos para poder caminar en la vida hacia ahí. Aunque los seres humanos somos tan cambiantes que no es posible saberlo todo, te propongo cuatro cosas indispensables que debes conocer sobre ti mismo, para poder funcionar en la vida:

1.¿De dónde vengo?

Si yo siembro una semilla sin saber qué especie de planta es, puede ser que la ponga al sol directo y, si la plantita que está naciendo es de sombra, se secará inmediatamente. Así mismo, necesito conocer de qué estoy hecho yo para poder cuidarme mejor. Si en mi familia hay alguna enfermedad que puede ser hereditaria, si hay leyendas de ancestros con destinos complicados, si mi madre y mi abuela viven ahogadas por la angustia, todo eso tendrá influencia en mi vida presente y solamente si tengo la información, puedo identificar el patrón y decidir si quiero seguirlo o no.

Además, nuestro pasado debe servirnos como experiencia de aprendizaje y crecimiento. Si por dolor lo negamos, nos perdemos esa parte tan beneficiosa de las dificultades.

2. ¿Qué me gusta hacer?

¿Qué te sientes feliz haciendo? ¿Qué te hace levantarte en las mañanas? ¿Qué te gustaría hacer si tuvieras todo el tiempo y dinero del mundo? Piensa en estas preguntas porque en ellas está la clave para tu realización personal. Solamente si nos dedicamos a hacer aquello que nos gusta, seremos plenamente exitosos y felices. Hay a quienes les cuesta reconocer lo que les gusta hacer porque les parece algo inútil o vano. Valorarlo como algo único en ti es parte de tu aceptación personal y autoestima. Ten en cuenta que hay muchas personas exitosas y realizadas dedicando su vida a algo que para ti puede ser incomprensible. ¡Esa es la maravilla de ser irrepetibles!

Puede ser que por el momento no te sea fácil dedicarte de lleno a lo que te gusta pero seguramente tienes una o dos horas a la semana en las que lo puedes practicar. Ese es un excelente primer paso que traerá muchos beneficios a tu vida.

3. ¿Cuáles son mis valores?

¿Qué es importante para ti? ¿Qué salvarías en un incendio? Puedes decir que el ejercicio diario, la meditación o la familia son de vital importancia para tu bienestar, la cuestión será ser congruente y dedicarle tiempo a eso que dices valorar. Si te encuentras asegurando que lo más importante para ti son tus hijos y tienes 24 horas sin haberles dado un abrazo o haber tenido con ellos una conversación (los regaños no cuentan) puede ser que necesites revisar lo que realmente consideras digno de tu tiempo y atención.

4. ¿A dónde voy?

Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, escribió una frase que ahora las nuevas teorías metafísicas no dejan de asegurar: “El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va”.  El punto principal es que para poder avanzar y no caminar en círculos, hay que saber a dónde queremos dirigirnos. ¿Cómo te quieres ver en un año? ¿En cinco? ¿En veinte? Estas visualizaciones pueden ayudarte a elegir el rumbo de tu vida. Será indispensable alienar estos objetivos con tus valores y tus aptitudes para que te sostengan y provean de la motivación que necesitas.

El autoconocimiento es un proceso que dura toda la vida. Podemos evitarlo y seguir creyendo que somos lo que los demás dicen que somos o podemos empezar a descubrir la riqueza que todos tenemos en el interior. Si te atreves a descubrir quién eres, encontrarás tu mayor tesoro y podrás por fin disfrutarlo y compartirlo con los demás.

El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va. -Antoine de Saint-Exupéry Click To Tweet

Navegar en el Río de la Vida

Rio de la vida

Imagina que estás parado en la cima de un valle. A tus pies, se extienden suaves lomas verdes llenas de árboles y pinos. Entre ellas, abajo, fluye un río ancho de agua cristalina. En algunas partes, la corriente aumenta y el agua ruge y salpica, golpeando las rocas con furia. En otras secciones, el río parece descansar en su cauce y se mueve lento, reflejando en su espejo al bosque que lo acompaña en su camino hacia el mar.

Con curiosidad observas que hay mucha gente flotando en el río. Algunos llevan salvavidas y algunos, más osados, no; pero todos flotan río abajo y cada uno por su cuenta. El agua se te antoja fresca y el sol cae pesado sobre tu espalda de modo que quieres entrar a nadar, pero aún decides contemplar otro rato a las personas que van pasando.

Observas a un hombre delgado que es rozado por una rama y de pronto se asusta. Velozmente, toma el brazo de una mujer que va pasando a su lado en ese momento y ésta, reacciona con enojo porque piensa que la quiere hundir en el agua. No se da cuenta de que él sólo tenía miedo. Más adelante, un joven empuja a una señora mayor para que la rama no la golpee. La anciana no ve la rama y se queda maldiciendo a quien la ayudó por varios kilómetros de río.

Aferrado a un roca, observas a un hombre que lucha contra la feroz corriente que hay en esa parte del río. Su cuerpo flota empujado por la torrente espumosa del agua y hasta ha perdido los zapatos pero, ni el agua que le da en la cara y que casi lo ahoga por momentos, lo hace decidirse a soltarse. Y se queda ahí sufriendo para siempre, sin saber que a pocos metros de distancia, el agua se aquieta de nuevo.

De vez en cuando, pasan personas que tienen algo en las manos, a veces un objeto o incluso a otra persona. El curso del agua los conduce con certeza a remolinos que hacen que se golpeen con aquello que cuidan. Aún así, hay quienes maltrechos y heridos, siguen río abajo sin soltarlo.

Pero también observas que hay personas, jóvenes, niños, viejos, de todas edades, que se deciden a fluir con el agua y se hacen uno con el río. En los remansos, disfrutan la vista y conversan entre ellos; más cuando la corriente toma velocidad, sus sentidos se alertan y observan, pero se dejan guiar por la sabiduría de las aguas. Pasan junto a los escollos sin luchar contra ellos, sólo conscientes de que ahí están por un tiempo y después, estarán detrás, donde ya no pueden nunca hacerles daño, y los olvidan. Con asombro contemplas que, algunos de ellos, incluso pasan por todo sin perder la serenidad, confiando en el conjunto de fuerzas que forman su realidad.

Al final, sientes la llamada del río y decides entrar. ¿Cómo quieres que sea tu viaje? El primer contacto con el agua te produce un escalofrío de emoción. Esperas y miras la superficie plateada, siempre en movimiento, alrededor de ti. Te asombra el misterio de lo que viene detrás del horizonte que limita tu vista y que sólo te permite ver este trecho del río. Cierras los ojos por un segundo y luego, saltas al cauce de aguas profundas. Sonríes y confías. Todo estará bien.

Las 5 Trampas de la Realización Personal

Laberinto 2

Susana es una mujer joven, guapa, exitosa en su trabajo y con una disposición tierna y noble. Siempre ha querido encontrar una pareja y formar una familia pero, por algún extraño motivo, todas sus relaciones terminan después de poco tiempo y casi siempre por decisión de ella. Probablemente tú conoces una historia similar a esta. ¿Qué podría estar impidiéndole a Susana, y a tantos otros que desean lo mismo, establecerse en una relación sana y duradera? ¿Será mala suerte?

 

Elisabeth Lukas, precursora de la escuela de Logoterapia y alumna de Victor Frankl, en su libro El Sentido del Momento, explica que hay varias razones por las que los seres humanos podemos bloquear nuestras propias metas y sueños e impedir nuestra realización personal, aún cuando estos pudieran ser  fácilmente asequibles en nuestras circunstancias. Particularmente, describe estas 5 trampas en la que podemos caer:

TRAMPA #1 CULPAR

“Mi papá era muy dominante”, “mi marido me engañó”… Todos tenemos o hemos tenido personas o experiencias que nos hayan dejado una huella dolorosa en el corazón. Es necesario reconocer que culparlos por nuestra situación presente nos evita, no sólo dejarlos ir, sino también aprender la lección que esa experiencia puede dejarnos para el futuro.

Sólo tomando responsabilidad por la propia vida, lograremos salir de esta trampa y avanzar hacia lo que si queremos. Sin importar el pasado, siempre tendremos la opción de cambiar el rumbo que hasta hoy hemos seguido. Víctor Frankl, en su libro Psicoanálisis y Existencialismo dice sobre esto: “La conciencia y la responsabilidad constituyen precisamente los dos hechos fundamentales de la existencia humana.”

TRAMPA #2 “VOLTEAR LA TORTILLA”

Este fenómeno sucede cuando alguien se cansa de vivir en una situación indeseable y decide pasar de prisionero a verdugo. Elisabeth Lukas explica que “dan vuelta a la tortilla, pero la tortilla es la misma”.

Parece justificado y para algunos hasta aplaudible, que una persona que es víctima de violencia, por ejemplo, se defienda y de al otro una prueba de su propio chocolate. Sin embargo, en el fondo sigue estando controlada por las acciones de otros y no conseguirá vivir autenticamente hasta que decida actuar desde su propio fuero interno, independientemente de cómo actúen los demás. Solo tenemos una vida, pero esa es la que hay que vivir. Click To TweetEsa es la que tiene guardada para nosotros la verdadera realización.

TRAMPA #3 EL “CINE DEL CEREBRO”

Los pensamientos, ideas y fantasías que rondan en nuestra mente día y noche sin descanso, influyen de manera importante en nuestras acciones. Tal como cuando vamos al cine y lloramos o nos asustamos con la trama de la película, así hacemos con nuestras propio cine interior. Lo malo es que en el primer caso, al terminar la película nos vamos a casa, mientras que al cine interno le damos el contundente peso de la realidad, provocando que vivamos en dramas inútiles e imaginarios. Como directores de nuestra película, hay que saber cuándo gritar ¡corte!

Acerca de esto, Elisabeth Lukas comenta: “Cada idea que se presenta al Yo dice: “¿Me tomas en serio, me aceptas, me llevas contigo?” En ese preciso instante es cuando hay que separar el grano de la paja, y pobre de aquel que deja pasar ese momento.”

TRAMPA #4 BUSCAR APROBACIÓN

La autora lo dice muy elegantemente: “doblegarse al afán de observaciones positivas”. La palabra clave en este caso es “doblegarse“, porque una cosa es recibir una opinión para evaluarla y otra es cargar con el peso de todo lo que otros traigan en la cabeza o en el corazón.

Es comprensible querer que los demás aprueben de nosotros, la pertenencia a un grupo es una necesidad natural del ser humano. Sin embargo, hacer de eso nuestro único objetivo, nulifica nuestra vida, nos hace manipulables y nos impide cumplir con muestra misión de vida por estar satisfaciendo las misiones de los demás. Vale la pena el reto de buscar la propia aprobación.

TRAMPA #5 VIVIR A MEDIAS

Esta debe ser la trampa de nuestro tiempo porque una de sus causas es la enorme cantidad de estímulos que inundan nuestros sentidos y que nos distraen de lo esencial. Escuchar sin ver el teléfono parece ya ser algo de pasado. La segunda causa de vivir a medias es mantener la atención ya sea en el pasado o en el futuro, de manera que al ir manejando, un parte de nosotros está detrás del volante y otra parte está en 1978.

¿Qué hacer? Volver al presente, vivir con la consciencia de cada momento, cerrar ciclos y entender que viviendo a medias, nos restamos muchos años de vida llenos de posibilidades. La realización personal solamente es posible en el tiempo presente.

Susana ha hecho varios cambios importantes en su vida. Asesorada con la Logoterapia, tomó la decisión de no tener una pareja por seis meses. Eso le permitió relajarse y, al asistir a eventos sociales, no le costaba hacer amistades. Trabajamos con sus fantasías catastróficas acerca del matrimonio y logró entender mejor a sus padres y establecer una mejor relación con ellos. Poco tiempo después, me presentó a su pareja actual y hoy, tiene una relación estable de varios meses con él.

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